miércoles, 2 de diciembre de 2009
EL FUGITIVO...
El amor aun corre por la venas de fugitivo, que huye y no se deja atrapar por el tiempo ni por recuerdos, ni por sentimientos que alguna vez dejo en su largo camino de excursión.
Le recorre cada milímetro de líquido que calienta su cuerpo, por los fluidos que lubrican la mirada desconcertada y desconfiada que adornan su rostro que se niega a caer por el efecto de la gravedad.
Se niega a descubrir nuevos mundos utópicos de aventura y felicidad externa, no creyendo en las sonrisas ni en los aplausos que el espectador le da cuando hace su actuación.
Y cada noche así se despide del universo de causalidades, casualidades y posibilidades, con una sonrisa irónica de dientes hacia fuera, con el complot de emociones y anhelos perdidos conforme pasa la estación, conforme la luna se llena de nuevo, con cada canto nuevo de los gallos.
Y aunque la carne llama y el cuerpo clama, el corazón se dilata con pequeñas llamaradas, y ya no sabe como resistir esa lucha banal, que comienza en la cabeza y termina en espiral dentro de una tormenta de ideas que llueven y mojan la razón, al escuchar cualquier letra de esa triste canción que le recuerda lo mucho que anheló el momento justo de tener todo lo que soñó.
Jamás verá de la misma forma el horizonte, solo imaginara subidos en las nubes cuando haya viento y se mueva con ellas, solo recorrerás los mundos con los ojos ciegos hasta que alguien le sople al oído y se descubra su mirada ciega.
Los argumentos que se utilizan para cegar son los mismos que se utilizan para matar, las palabras asesinas directas al centro del motor, al centro de la emoción.
Y sentado en el acantilado, solo pensando, solo viendo las nubes pasar y el viento soplar, esperando no desistir jamás de su camino a la felicidad.
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