miércoles, 8 de junio de 2011


Calcula el tiempo de tu vida en horas divertidas y no lo malgastes en rencores ni avaricia;
abraza al mundo siempre con una sonrisa y recibirás tu recompensa todos los días.
Cautiva tu ser con ideas e imágenes positivas y llena de luz esos espacios que te quedan dentro de la rutina;
alimenta tu espíritu y renuévate con energía.

Cambia tus pesares y conviértelos en una guía, una esperanza de que siempre llegaran momentos que despierten la alegría por vivir, aun cuando las circunstancias sean las mismas y el color de las rosas sean amarillas, siempre habrá una fuerza escondida que nos marque el camino día con día.

Aun cuando creas que después del otoño es invierno, lo veranos regresarán a tu lecho interno para darte calor en los severos tiempos.


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